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Audiobuki 13 // La vida que se impone a pesar del sistema
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¿Cómo hace un escritor para gozar de garantías esenciales como la salud?, ¿qué hace un poeta en la vejez, en la enfermedad? En esta edición de Audiobuki traemos para ustedes una antología dolorosa, no por sus palabras, sino por el criterio que las une. La realidad del país atraviesa no solo a las páginas sino a sus autores, las desigualdades toman cuerpos sin excepción, y hay que decirlo, al sector cultura lo golpea con particular enjundia, su principal veneno, la indiferencia y la ignorancia cultivada.


 

Sucede que, precisamente, parte del sistema de desigualdades que genera los abismos de oportunidades que caracterizan la región, está diseñado para castigar a la imaginación y la creatividad cuando esta no está al mero servicio del entretenimiento. Efectivamente, la literatura es criticididad, es pregunta incómoda, mirada irreverente, agrura pura para el poder, en muchos casos,  y en otros, propaganda bien escrita, también había que decirlo.

En el lado horrendo del laberinto, las puertas de la tragedia son un problema de salud o uno jurídico. Esta edición trata de esta realidad irrefutable para toda la población, las carencias y las luchas, el barranco del día a día que, de encontrarte mal parado, te llevará, irremediablemente, a sus profundidades. Tres  escritores ganadores del Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” que han visto de cerca, y de distinta maneras, la piedra dura que implica nacer y vivir en este país. 

Isabel de los Ángeles Ruano es una de las poetas más brillantes de Mesoamérica, su obra es un fuego inmenso que ilumina desde las profundidades del espíritu. De su trabajo hay ediciones recientes de antologías de su trabajo en Tipografía Nacional y Catafixia Editorial. De su espíritu impenetrable sabemos realmente poco, radicalmente libre en algún momento de su vida decidió safarse del reconocimiento y aceptación de esta sociedad, lo suyo fue una ruptura con el sistema, en su ley camina, o caminaba, por las calles de la ciudad de Guatemala, y hace algunas semanas se vieron publicaciones en redes sociales solicitando ayuda económica para su salud. Seleccionamos para ustedes algunos poemas de esta vital poeta que le cerró la puerta en la cara al sistema, adelantándose al sino trágico de sus palabras.

Julio Fausto Aguilera fue fundador del grupo Nuevo Signo, pilar esencial de la literatura guatemalteca del siglo XX. Su poesía fue siempre una voz comprometida con el tiempo y con la gente, combinación que le colocó en el imaginario popular con una imagen sencilla y pontente “la patria es una casa”. Esta patria le llevó a un asilo de ancianos donde murió en condiciones en las que nadie debería morir, entre el olvido y la indiferencia. La fuerza de sus palabras queda entre nosotros, al igual que el reclamo silente de una sociedad que olvida también a quienes cuidan de sus sueños.

Víctor Muñoz es un narrador que conoce a profundidad la intimidad de la clase media guatemalteca, la clase obrera del país, cuando aún había clase obrera y cuando aún había país, se abre paso en su obra como un gesto discreto de pertenencia e identidad. Víctor Muñoz ha dedicado su vida a vender distintos tipos de seguros, y en este trabajo conociendo las necesidades y los esfuerzos de las familias por tener algún tipo de respaldo ante la salud o ante la muerte, el narrador ha logrado conocer los intersticios de nuestras necesidades, miedos y estrategias para sobrevivir a un sistema que pareciera aplastarlo todo, pero en su afilada frescura y sentido del humor y, nos deja claro, que eso no va a pasar. 

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