Guiones Radio Ocote
Karen y Jason: doble identidad o una charla en la distancia
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Karen y Jason del Águila son hermanos, son guatemaltecos, pero también estadounidenses. Karen nació en Guatemala en 1976, pero a los seis años se mudó a Nueva York. Un año después, en 1983, nació su hermano Jason. Ambos crecieron en Queens, en un hogar tradicionalmente guatemalteco, por eso hablamos de doble identidad. En Queens les decían mexicanos, wetbacks—mojados; en Guatemala, sus primos y demás familia, les decían gringos. Y lo eran, también, ¿o no?


Karen: Pues fue otro destino. Fue o sea un gran (pausa + se le quiebra la voz) un robo porque estás en un abismo. Estás como en medio, como dice mi hermano siempre, “Ni aquí ni allá”. Y (…) bueno ahora, en estos años, en estos últimos años es la primera vez que me identifico, si tengo 44 años, si quizás en estos últimos dos o tres años, la primera vez que me identifico como guatemalteca-americana.

Jason: De niñito no quería vivir en Guate, pero sí creía, o me identificaba como guatemalteco/neoyorquino. Aunque estando aquí sentía también que los guatemaltecos no me aceptaban completamente. Que para ellos (…) siempre era obvio que yo no era de aquí (VOZ DE JASON CONTINÚA DETRÁS DE VOZ DEL NARRADOR)

Narración: ¿Alguna vez te has preguntado si eres realmente guatemalteco? Pregunta tonta, ¿no? Si naciste acá sos guatemalteco, ¿no? Si creciste acá, si tu familia es de acá, sos guatemalteco, ¿verdad? Pero a lo mejor no es así de sencillo. Para los hermanos del Águila, Karen y Jason, su identidad es mucho más compleja. Karen nació en Guatemala, en 1976; pero en el 82, mientras tanques rondaban la ciudad, sus papás la mandaron a traer. La llevaron a Nueva York. Su hermano Jason nació ese mismo año, en Queens. Los dos crecieron en los Estados Unidos. Son de allá. Pero también son de acá. Su pasaporte solo dice United States of America.

¿Qué son entonces? ¿Guatemaltecos? ¿Estadounidenses? ¿Los dos o nada?

Karen y Jason del Águila se autoproclaman guateyorks. Guatemaltecos hechos en Estados Unidos, que a pesar de las dudas y la lejanía han reafirmado su identidad, han aceptado su dicotomía y se aferran al ombligo que dejaron en Centro América.  

Según el Pew Research Center, en el 2017 habían 1.4 millones de guatemaltecos viviendo en los Estados Unidos. En 1980, cuando la familia Del Aguila migró había poco más de 60 mil.

Soy Alejandro García, periodista de Agencia Ocote y hoy los llevaré a la Guatemala de los años ochenta, a Queens. Hace unos meses estuve allá, en Nueva York, explorando el territorio que los migrantes guatemaltecos han hecho suyo. Dos hermanos. Él un punkete. Ella escuchaba rock gótico. Ambos nos explican cómo ellos se definen y cómo se descubrieron a sí mismos en la distancia. Cómo se enteraron de las desigualdades de Guatemala, desde la abundancia de Nueva York.  Cómo supieron de la guerra en el Altiplano, desde la violencia cotidiana de Queens.  Cómo aún hoy, para Karen y Jason, su identidad es líquida, cambiante, pero siempre atada a sus raíces en Guatemala.

Este episodio es parte de nuestra serie Fronteras líquidas donde buscamos retratar y analizar la migración centroamericana. Hoy les narro una crónica de la migración, que es también una conversación sobre la nostalgia.

Karen: Es que la mamá de mi mamá, la abuelita de ese lado ya estaba aquí, vino en los sesenta. Entonces mi mamá se moría por estar con ella y ella fue la que se quiso venir. Entonces mi papá y mi mamá se vinieron primero (en el 80, 81).

Como año y medio antes me dejaron con mi abuelita y después me trajo mi abuelita.

Narración: Y, cuando ellos se fueron, ¿te dijeron “nos vamos” (…)? No, ¿estabas muy chiquita?

(8:44) Tal vez. Sí, tal vez. Pero no. Yo sabía que estaba con mi abuelita, pero yo siempre me sentía mejor con mi abuelita porque ellos eran muy salvajes (Ríe). Así todos jóvenes y salvajes.

¿Cómo así?

(8:58)

Fiesteros y los setentas. La gente, o sea. La gente de la capital.

Narración: Volvemos a escuchar a Karen del Águila. Karen tiene 44 años y supervisa los pagos en el departamento de finanzas de la universidad de Columbia, en Manhattan. La entrevisté en su apartamento. Si escuchan con atención, podrán oír a la hija de Karen viendo televisión en la habitación contigua. Yo la entrevisté en su sala, austeramente amueblada con un par de sillones y por adorno, algunos libros. Karen vive en la esquina de la 148 y Amsterdam, en Hamilton Heights, donde la atmosfera auditiva es salsa, bachata, hip hop y el Spanglish. De pequeña Karen vivía en la zona 1 capitalina, entre la Parroquia de Nuestra Señora de Candelaria y el mercado San Martín de Porres. Y así pasó su niñez, con su abuela, yendo a la escuela y al mercado, siempre al mercado.

Karen 1 (9:55) (SONIDO DE MERCADO, DETRÁS DE LA VOZ DE KAREN) Primero una bolsa de agua de coco, en cuanto entrábamos al mercado. Y visitando a la vendedora de flores. A doña Chila y su esposo el carnicero. O sea, la gente del mercado de San Martín era como familia. Años y años que mi abuelita iba la misma gente a comprar la carne, a la misma gente. Y aún así regateaba. Se conocían de más de treinta años. Y (…) no, el mercado un lugar mágico, comunitario. Donde hay toda la información que necesités. Era el internet (Risa). (TERMINA SONIDO DE MERCADO)

Narración: De la escuela recuerda a las monjas. Recuerda un día jugar con un trozo de plasticina. Recuerda caminar de la mano con su abuelita, camino hacia la escuela. Recuerda un día…

Karen 1 (17:22) Entonces yo me recuerdo ese día yendo a la escuela y pasó un tanque en la 20 avenida, un gran tanque de guerra verde. Yo creo que iba con mi abuelita porque le pregunté, “Abuelita, ¿qué es eso?” Porque era tan grande como un elefante, yo recuerdo que hacer ese análisis. Es tan grande como un elefante.

¿Nunca habías visto uno?

(17:40) Un tanque de guerra. No. Cómo si tenía seis años.

(17:47) Entonces mi abuelita, “Ay, no se preocupe de eso”. Esa era la actitud en general.

Narración: No hubo mayor explicación.

Narración: (SONIDO TANQUE EN MOVIMIENTO) Y así, con tanques en las calles y soldados por todos lados. Era pues, 1982, uno de los años más violentos del conflicto armado. Pero Karen no sabía de la guerra. Y su abuelita no le decía nada, tampoco. A los años entendería, gracias a unas amigas en Nueva York y a una película de Pamela Yates.

(SONIDO TANQUE EN MOVIMIENTO)

Karen 1 (18:27) Y cuando mi mamá me dijo, por teléfono, “Ahora te toca a vos, te tenés que venir a Nueva York”. Yo, “No, yo no me voy. ¿Cómo va a creer usted que me vaya de Guatemala? Yo estoy aquí con mi abuelita. Estoy yendo a la escuela. Estoy muy bien. Yo no sé dónde está usted. Pero yo no me voy”. (18:45) “Mirá, cabrona”, (ríe) “si no te subís en ese avión y si no hacés caso, bla bla bla”. (CORTE) (19:02) Y yo no me quería ir. No me quería ir. Nunca quise venir.

Untitled_1#01 (1:18) Fijate, que ahí aparentemente los niños tienen una capacidad muy grande como de absorber las situaciones (…) adaptarse, digamos, a las situaciones del ambiente.

Narración: Ella es Judit Erazo, psicóloga social del Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP). Erazo ha pasado los últimos cinco años tratando a poblaciones en movilidad. Conoce bien a migrantes, retornados, exiliados, refugiados y deportados. Nos cuenta un poco de los efectos psicológicos que puede atravesar un niño pequeño al cambiar de país. Aclara que cada caso es diferente.

Untitled_1#01 (3:21) Sí te cambia muchísimo el entorno y lo sientes desfavorable (…) ahí pesa un año sin sus padres, digamos. Puede sentir como abandono, aunque no se exprese, o no. Depende. (CORTE) (4:02) Claro que lo que sí puede sentir es un cambio grande cultura, es distinto el ámbito social de un país a otro; escuela, ese tipo de cosas, idioma, ahí idioma, cultura, idioma. No sabía inglés.  Le ha de haber costado. Las escuelas pueden ser muy distintas. Someterse a como retos de adaptación y afrontamiento de situaciones nuevas. Pero sí los ambientes son acogedores, digamos, propicios, sanos, pues a lo mejor no es tan difícil.

Narración: La verdad detrás de la migración de la familia de Karen no es de carencia, de pobreza o de persecución, como los miles de casos durante los ochenta. Pero sí de violencia. La abuela materna de Karen, mama Sheny, huyó de Guatemala por la violencia doméstica; su esposo le pegaba. Al llegar a Nueva York conoció a un puertorriqueño, se casó, se hizo ciudadana y llamó a su hija, la mamá de Karen. El hermano de Karen, Jason, lo explica:

Jason 29 (42:17) Mi familia solo se mudó porque mi mamá le dio gana de ir a ver a su mamá y dijo, “No muchá, vengámonos aquí, mejor”. Y mi papá por hacerle huevos, “Va, hagámole”, va.

Narración: Si bien en esos años muchas personas entraban a Estados Unidos a pie, cruzando por zonas no militarizadas, los Del Águila, como otra gran cantidad de migrantes, tramitaron una visa de turista y se quedaron. Al año que llegó Karen, nació su hermano Jason en el hospital Queens General. Y así, como dice él, “por hacerle huevos”, los Del Águila crecieron en Jamaica, Queens. Conocí a Jason, también, en el apartamento de Karen.

Jason 29 (2:26) Pues lo poco que me recuerdo, así tipo en los ochentas es que era como un edificio bien latino, habían muchos centroamericanos en ese edificio, guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y hasta nicaragüenses. (CORTE)

Narración: Mientras mamá y papá trabajaban todo el día, Karen y Jason iban a la escuela, aprendían inglés.

Karen 1 (27:20) Pero sí la escuela fue un gran impacto porque mi mamá nunca quiso ponerme en clase bilingüe, que ya existía en esa época, porque le habían dicho las amigas que si me pone en clase bilingüe que me iba tardar demasiado en aprender.

Karen 2 (8:32) Yo, quizás, no sé, quizás él me dijo, “Mirá, pues, ponete a ver las noticias para que pronunciés el inglés igual que esa gringa”. Y entonces recuerdo ver la televisión y practicaba, “E-LE-VA-TOR E-LE-VA-TOR”.

Narración: Y así, sin querer, sin proponérselo, Karen llegó hasta Guatemala, con las noticias. O más bien, Guatemala llegó a Karen. Y de ese juego empezó también su pensamiento crítico.

AUDIO NOTICIERO EN INGLÉS + GUATEMALA

Karen 2 (9:03) Entonces yo veía noticias, siempre (…) hasta hoy en día estoy obsesionada con las noticias. Pero sí, ahí fue donde vi, “Guatemalan guerillas advance in Huehuetenango”, y yo, “¿Gorilas? En Guatemala, no hay gorilas, pero ni en Petén hay gorilas. Hay monos, pero no hay gorilas” (ríe).

AUDIO NOTICIERO EN INGLÉS + GUATEMALA

Karen 2 (9:25) Y decían, “The reds, communists, communinst advancing in Guatemala!” Y yo, “Communists? There’s no Russians in Guatemala.”

AUDIO NOTICIERO EN INGLÉS + GUATEMALA

Karen 2 (10:44) Sí yo nunca escuché nada, nada de los soldados. Yo recuerdo los comunistas y los gorilas. (Ríe), los rojos y los gorilas. Porque igual decían “rojos”. Decían los rojos o los comunistas, y yo decía, Pero si no hay rusos en Guatemala, tal vez hay por ahí y yo no sé.

(22:32) ¿Qué pensabas, te lo creías?

(22:44) No (ríe). No y muy chistoso y cómo una niña va cuestionar un medio tan fuerte, verdad. Porque yo decía, Es que no hay gorilas, lo tienen malo. Y es que no hay comunistas, ¿de qué hablan? Lo único que pensé, bueno, tal vez hay un par por ahí que no conozco. No me lo creía.

Narración: Mientras Karen retaba a los noticieros, a los gringos, Jason recibía sus primeras lecciones en desigualdad, en racismo, en hostilidad. Jason recuerda a su único amigo blanco.

Jason 29(6:04) Ah, para mí era totalmente diferente; hasta risa me da, va. Porque yo llegaba y la mamá muy amable y, “Mire, ahí hay comida en la refri, hay fresco en la refri si quiere, va”. Invitado. Mientras que en mi casa mi mamá contaba cada vaso de jugo. O sea. Eso de estar ofreciendo a todos, no’mbre. Ofrezca agua. ¡Tome agua! ¡Ofrezca agua! Pero en esta casa ya los blanquitos tenían más en su refri, va. Tenían, cable, va.

Narración:  Recuerda otra vez en que fue a casa de unos primos, que también vivían en Nueva York, e indignado que su árbol de navidad tenía más regalos, Jason preguntó.

Jason 29 (10:17) Y yo, “Pero, mano, a mí me consta que mi papá trabaja mucho y que gana dinero y yo sé que, y me consta que a la familia de mis primos les ha tocado duro y les ha costado hasta alcanzar la renta, ¿cómo es posible que tienen tantos juguetes, va?” Y entonces mi papá me dijo, “Va, ¿ellos cuántas veces han ido a Guatemala?” Y yo, “Ninguna”. Va y, “¿cuántas veces vas vos?” “Cada año”. Va, “entonces no chingués”, me dijo (ríe).

Narración: Y es que esa era la forma que los papás de Jason y Karen mantenían a sus hijos cerca de Guatemala. No se hablaba de Guatemala en casa. No había tiempo para eso. Pero siempre, cada verano, luego que la abuela obtuvo papeles y logró pedir al resto de la familia, volvían a Guate. Era, cuentan ambos, algo agridulce.

Jason 29 (13:39) Digamos, me recuerdo esperando en La Aurora que llegara la familia y dónde busco. Ah, ahí está una mano de gente saludándonos. Y que un montón de gente me está saludando y abrazando. Y ahorita que lo pienso esa fue la primera vez que tuve tanta gente expresando cariño (ríe). O sea, estaba mi papá, mi hermana y mi mamá en la casa, va. Tres personas que me pueden expresar cariño y por lo tanto expresaban cansancio y frustración de la vida allá, va. Entonces llego aquí y hay como ocho personas, mínimo, ya saludando y abrazando y todo.

Karen 2 (26:00) Fue muy triste porque yo estaba viviendo una pesadilla aquí (CORTE)

Narración: Cuando Karen dice “aquí”, habla de Nueva York.

(CONTINUACIÓN) Lo que vivía aquí, con dinero o sin dinero era horrible. En cambio, mi familia estaba bien unida. Sin dinero a veces, tal vez, pero no, porque todos son dueños de casa. Yo siempre alegué que todos allá hasta el año pasado, verdad, siempre eran todos ustedes tienen su casita, tienen su techo, tienen su carro, tienen su educación, aunque sea lo más básico, pero todos están unidos, están saludables psicológicamente, espiritualmente, tienen una salud básica.

Narración: Como escuchamos en nuestro episodio número 16, la antropóloga social Glenda García García asegura que a partir de los años ochenta, a causa del conflicto armado, la migración guatemalteca se disparó. Y si bien los del Águila no huyeron por la persecución política o las masacres, y tampoco se mojaron la espalda cruzando el Río Grande o el Río Bravo, fueron, son parte de esa vibrante comunidad guatemalteca que vive e impulsa a Estados Unidos. Pero, la ciudadanía no los escudó del racismo, no los hizo inmunes de las dudas, no los encasilló. Como escucharemos más tarde esto, más bien, los inspiró. 

***[Pausa de Radio Ocote]***

Narración: Jason, de adolescente escuchaba ska (Canción de The Specials). Escuchaba hard rock (Canción de RATM). Escuchaba punk (Canción de Bad Religion). Y escuchaba rap y hip hop (Canción Biggie). Todo eso lo formó, definió su identidad. Pero también le trajo problemas. Se hacía llamar punkete, pero también metalero, headbanger; y al mismo tiempo hiphopero.

Jason 29 (46:55) Allá en Nueva York yo era el raro por ser el latino in the Hood, escuchando música punk y con el pelo parado, va. Y hasta cuando iba al área suburbana de blancos punketes en Nueva York, yo era muy Hood para ellos porque yo entendía mucho hip hop y me gustaba mucho de esto y el otro. Y te hablaba bien Hood como lo que ahorita se reconoce como hablar como un hiphopero, va. Pero así se habla en el ghetto, va.

Narración: Jason era muy barrio para los blanquitos y para sus amigos del barrio, era muy blanco por escuchar rock. Era muy guatemalteco para Nueva York. Era muy moreno para los gringos. Era, también, muy gringo para los guatemaltecos.

Jason 29 (22:20) Entonces, cuando alguien quería insultar a un latino siempre era un wetback, un (…) usando la palabra inmigrante como si es cosa mala, verdad. Fucking inmigrant. Y a veces hasta más haraganes solo le decían a alguien un fucking mexican, va.

Jason 29 (23:22)

Y vos de niño, ¿te sentías guatemalteco, te sentías latino, te sentías gringo?

(23:30) Las tres cosas. (23:43) De niñito no quería vivir en Guate, pero sí creía, o me identificaba como guatemalteco/neoyorquino. Aunque estando aquí sentía también que los guatemaltecos no me aceptaban completamente. Que para ellos (…) siempre era obvio que yo no era de aquí. Y peor al saber que yo era de Nueva York, otras saber qué estigmas y cuentos se les pegaba a ellos. “Ah, entonces sos peligroso del Bronx”. Y yo, “Bueno vivo en Queens, va, pero sí, se pone peligroso a veces” (ríe). Sí yo sentí que, de los dos lados, mi identidad era proyectada de otra gente por lo que ellos (…) la falta de entendimiento de ellos se proyectaba a mi. Y yo, “Ah, ese no soy yo, pero, va pues”. O sea. Entendí que voy a estar caminando en las proyecciones de ellos.

Jason 29 (46:04)

Para mi nunca me molestó que no fui ni de aquí ni de allá. O mejor dicho considerado ni de aquí ni de allá, porque yo sí me considero de las dos.

Narración: Mientras Jason pasaba las tardes en la patineta, Karen entró a la universidad, en el 95, y por primera vez empezaría a conocer la historia de Guatemala. Poco después Jason haría lo mismo.

Karen 2 (12:15) Porque también como dije también, lo que me abrió la consciencia era el libro de Rigoberta Menchú y de la United Fruit Company. Bitter Fruit, sí Bitter Fruit.

Narración: Los libros que Karen menciona son “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”, donde la antropóloga venezolana Elizabeth Burgos, escribe de la vida en el altiplano de la Premio Nobel, las carencias de su familia y la situación política de Guatemala. Un libro que luego generaría polémica por inconsistencias. Pero ese es otro tema.  “Bitter Fruit” o “Fruta Amarga” de Stephen Kinzer y Stephen Schlesinger, donde los autores revelan y narran el Golpe de Estado contra el presidente Jacobo Árbenz, en 1954.

Karen 2 (12:40) Es que yo fui a The New School for Social Research y estudié Latin American Studies, por un año. (14:16) Bueno yo tenía una amiga (…) yo era parte de un grupo que fue aceptado, así como grupo pobre que necesitaba financiamiento, que nos dieron becas completas y todos éramos gente de color, de barrios pobres que los papás no podían pagar la universidad. Entonces había una gran mezcla de inmigrantes porque recuerdo un dominicano, una puertorriqueña que (…) los puertorriqueños que he conocido siempre han sido súper políticos y con gran consciencia, los newyoricans. Entonces recuerdo que, en la U, porque no tenía identidad chapina. En esa época no tenía identidad (…) era punk y goth y no sabía (…) cero identidad chapina, en realidad. (15:23) Hasta que fui a esa U y empecé a leer sobre Latino América. Entonces las alumnas, las radicales, con quien yo entré me decían, “Pero tu tienes que ponerte la bandera en la espalda, porque, ¿tú qué te crees?” (ríe). Ellas fueron las que decían, “Tu tienes que ser más radical, ¿qué te pasa, que no sabes nada de Guatemala, no has leído Bitter Fruit y todo eso?”

AUDIO DOCUMENTAL GOLPE 1954

Karen 2 (19:27) De chiquita recibías toda la información de noticieros y que comunismo y que las guerrillas, los gorilas ¿cuál fue tu reacción ya conocer toda la escena, después de leer Bitter Fruit?  

(19:46)

Rage. ¿Cómo se dice ‘rage’? Rabia, sí. Sí porque además que todos esos conceptos, ideas y pedacitos de información se alinearon. Eso fue. (20:12) La idea que más me impactó fue cuando yo leí esos libros y dije, y realicé que no son comunistas, que no son animales, que no son bárbaros, que era gente pobre, indígena, campesina. Esa fue la gran realización. Esto es una guerra en contra de la gente pobre, indígena, campesina y nada más.

Narración: Pero le faltaba un empujoncito más a Karen, para que empezar a investigar obsesivamente la historia de Guatemala, para involucrarse. A Jason también, pero para él llegaría más pronto.

AUDIO FIRMA DE ACUERDOS DE PAZ (continuarlo detrás de la voz de Jason)

Jason 29 (31:24) Yo creo que fue el último día de clases, antes de vacaciones, porque era así un diciembre 20 y algo, como que 22, algo así era. Y la esposa de mi papá, que a este punto él ya se había casado con una salvadoreña, ella estaba pegada a la tele. Yo apenas llegando a la casa y ella, me dice ella, “Mijo, en Guatemala firmaron los acuerdos de paz”. Y yo, “¿Qué paz? ¿Cuáles acuerdos? ¿Ah? ¿Qué onda?” Y ella fue la que me explicó, “De la guerra, pues, vos”. Y me empieza a explicar, “No, que Guate ha estado en conflicto interno por ya treinta y algo años” y que al fin se iba a firmar la paz y que qué alegre. Y yo, “Ah, vaya” (ríe). Solo en shock estaba viendo la tele, viendo que estaban firmando ahí enfrente del Palacio. Y me recuerdo que esa era la primera vez que me puse a pensar, Mano, tengo que conocer lo que no se me ha enseñado en Guate.

AUDIO FIRMA DE ACUERDOS DE PAZ

Y tu papá, ¿te dijo algo en ese momento?

(32:47)

¡Nada! Ya yo le hablé, ya todo me lo había dicho su esposa y cuando él llegó fue horas después y se medio discutió mientras que él cenaba y él, “Ah, ¿vos no sabías? Sí, por un buen rato, desde los setentas”, me dice.

Narración: En ese entonces Jason tenía catorce años. A pesar que Jason iba cada verano a Guatemala y veía tanques y soldados en las calles, no sabía nada del conflicto armado.

Jason 29 (28:45) Nosotros vivíamos a unas cuadras de una base militar, en Guate. Y yo me acuerdo haber visto tanques en la calle, en Guate y yo solo pensaba, “Ah, va, es un gobierno militar aquí, va, ¿qué se puede hacer?” (29:23) Pero a mí nunca me contaron. Y hasta cuando viajábamos, me recuerdo que me decían de los peligros. Pues yo solo lo pensaba. Como no decían entre la guerrilla y fuerzas armadas. Pensaba, “Ah va, hay mara que se balacea por ahí, va. Grueso Guate, va”.

Narración: Dice que no lo habló con su hermana, pues en ese entonces ella ya no vivía en casa. Pero admite sentirse avergonzado de no conocer la historia de su país. Bueno, no. Avergonzado no. Jason lo pone de otra manera.

Jason 29 (36:29) Me sentí bien maje (…) (40:39) Sí, qué pena, ¿cómo no vas a saber que eso? No solo qué historia más impresionante en este mundo, sino que esa misma historia forjó tu presente, va.

Narración: A partir de entonces Jason empezó a ir a la biblioteca, a buscar libros sobre la historia de Guatemala y Latinoamérica. Leyó también sobre el golpe de Árbenz, sobre el involucramiento de la CIA. Leía a autores como Howard Zinn y Noam Chosmky. A los 23 años Jason fue a vivir a Guatemala. Pero antes hay un punto más que atender en la historia de los del Águila. 1982. ¿Recuerdan que mencioné a Pamela Yates? En el 2011 lanzó su película Granito, que sacudió los cimientos de Karen y su memoria.

AUDIO TRAILER GRANITO

Karen 3 (0:04) ¿Qué expectativas tenías de la película? ¿Sabías algo?

(0:09) Como había visto Las Montañas Tiemblan, que iba a ser de eso, de Ríos Montt, de todo eso. Pero no pensé que se iba a enfocar tanto en el año 1982.

Narración: Granito. Es el segundo documental que realizó la cineasta estadounidense Pamela Yates sobre Guatemala. En Granito, Yates nuevamente aborda el conflicto armado, pero se enfoca en 1982, cuando el general Efraín Ríos Montt era el presidente de facto en Guatemala, el año más sangriento de la guerra interna, y si recuerdan bien, el año que Karen llegó a Nueva York.

Karen 3 (1:40) Entonces en ese momento no me pregunté por qué vinieron mis papás y todo eso. Me gustaría (…) si tuviera vida mi papá el tuviera una perspectiva más política. Pero mi mamá nunca la tuvo y ella solo dice que venimos por estar con su mamá. Pero el hecho que fue 1982 y todo lo que aconteció en ese año, no puede ser devoid of politics, some connection had to be there (CORTE) (2:28) Sí, algo tuvo que conectar. Y si no está conectado políticamente, la movida de mis papás, la migración de mis papás a los Estados Unidos en 1982 está bien, pero a mi me define como persona ese año. En el 1982 fue cuando yo paré de ser chapina y paré de tener la posibilidad de ser guatemalteca. En ese momento yo comencé a ser gringa. (3:36) Entonces ese momento me marcó y desde entonces yo ya no fui guatemalteca. Y fue un dolor profundo.

Narración: Karen hace una pausa. Por primera vez en la entrevista la necesita. Se sostiene la cabeza. Como para levantarla del letargo le pregunto qué sintió al terminar de ver la película.

Karen 3 (3:48) Fue o sea un gran (pausa + se le quiebra la voz) un robo porque estás en un abismo. Estás como en medio, como dice mi hermano siempre, “Ni aquí ni allá”. Y (…) bueno ahora, en estos años, en estos últimos años es la primera vez que me identifico, si tengo 44 años, si quizás en estos últimos dos o tres años, la primera vez que me identifico como guatemalteca-americana. (4:28) Nunca quise poner el guión (ríe). Nunca quise poner ni el guión ni el americana. Pero es la verdad y es a partir del 1982 (se le quiebra la voz).

Narración: Al inicio de la entrevista Karen me contó algunas de sus primeras experiencias en Nueva York. Su primer recuerdo es del concreto. Dice que siempre tenía la mirada hacia abajo y recuerda que pensaba que el concreto en Nueva York era más limpio que el de Guatemala. Recuerda que antes de entrar a la escuela debía pasar por un detector de metales. Que se escapaba de casa usando la escalera para incendios. Que una vez un niño murió en su edificio de apartamentos porque los papás no lo quisieron llevar al hospital pues tenían miedo a ser deportados. Que a su mamá una vez la agarró la migra y esa noche no llegó a dormir. Y también, al inicio, que ella no quería irse de Guatemala.

Karen 1 (19:02) Y yo no me quería ir. No me quería ir. Nunca quise venir.

Narración: Karen y Jason siempre vuelven a Guatemala.

Karen 2 (16:10) Ya cuando empecé a ser activa porque el papá de mi hija es chileno y yo empecé a ir a muchas actividades chilenas y ahí fue cuando conocía Marina Díaz, que era la única en un salón de 100 personas que tenía puesto blusa y güipil y para mí fue (…) como en ese instante pude respirar como algo que sentí que tuve oxígeno en ese instante. Y fui (…) ella se recuerda, está retirada y viviendo en Cajolá (…)

Narración: Marina Díaz es activista indígena y es miembro de Asociación Grupo Cajolá; un grupo comunitario que busca luchar contra la desnutrición, promover la educación y estimular el desarrollo económico en Cajolá, Quetzaltenango para así disminuir la migración. Marina divide su tiempo entre Guatemala y Estados Unidos.

Karen 2 (16:56) (…) Y fui corrí inmediatamente hacia ella y desde ese entonces estoy en la lucha, alfabetizamos juntas, dimos clases de alfabetización, dimos clases en closing the information gap, de computación, recaudamos fondos para becas escolares, co fundé la organización DESGUA que se llama (Desarrollo Económico para una Guatemala Sustentable), hicimos un proyecto que se llama The Guatemalan Dream, (17:35) Me gané una beca de la fundación Ford por hacer proyectos transculturales, entre mujeres de Brooklyn y mujeres de San Andrés Xecul y Totonicapán. Y cuando vi a la Marina como que (suspira) oxígeno. Agarré su güipil y lo olí y lo toqué y lloré y fue increíble.

Narración: En el 2005 Jason se mudó a Guatemala y colaboró por dos años con HIJOS Guatemala.

Jason 29 (56:20) Pues lo primero que me recuerdo que hicimos así grande es que pegó el Stan y dejó a muchas comunidades aquí sin ayuda y pues recordando pues comunidades en protesta y en huelgas, fuimos a dejar víveres a esas comunidades y a otras dejadas en el olvido. (59:50) me causó (…) no solo me inspiró a seguir aprendiendo y aportando, si no que como alguien nacido allá, me puso a analizar, va, ¿qué responsabilidades tengo por los privilegios que tengo?

Narración: En diciembre, tres meses después de que conocí por primera vez a Jason, él regresó a Guatemala, para apoyar a DESGUA. En los próximos meses sistematizará la forma en que la asociación recauda fondos y otorga becas.

***MÚSICA***

Narración: Karen del Águila pasó de goth a activista apasionada, de ir a conciertos de punk a ir a rallies y protestas, a recibir artistas guatemaltecos en su casa y realizar jornadas de alfabetización en el altiplano. Jason del Águila pasó de ser punkete, hiphopero, a… bueno, todavía lo es. Pero de no saber nada de su país, se ha involucrado a nivel comunitario, a crear puentes entre Nueva York y Guatemala, a formar jóvenes. Ambos son guatemaltecos, pero también neoyorquinos. Son guatemaltecos, pero son gringos. Lo admiten. A regañadientes, a veces. Pero lo son. A pesar de la rabia, de la nostalgia, aprecian su dualidad. Según el Pew Research Center, en el 2017 había 1.4 millones de guatemaltecos viviendo en los Estados Unidos. De esos 1.4 millones, aproximadamente 575 mil permanecían indocumentados. Pero todos, sin importar su estatus, son como Karen y Jason: guatemaltecos con doble identidad.

Jason 29 (1:11:08) A mi me gustó recién cómo me han estado chingando aquí y me gusta, es que yo soy producto guatemalteco fabricado en Nueva York. Así me gustaría identificar.

Karen 3 (5:52) Materia prima. Yo soy materia prima guatemalteca pero diseñada en Nueva York. Así me siento y soy bien diseñada (ríe).

Narración: Y es por gente como Karen y Jason que el concepto del ser “guatemalteco” continúa expandiéndose.

Jason 29 (25:45) Hasta recién los últimos años con amigos me debatía, o sea (…) ¿Cuándo sos neoyorquino? Va. ¿Qué lo hace oficial? Y a veces chingábamos, va. “Mirá, mano, si no sabés dónde conseguir por lo menos tres Ray’s Pizza en cada condado, no sos neoyorquino”. (Ríe) Yo argumentaría aquí, “Mano, si no (…) si no te gustan comer tortillas con tu comida, no capto tu chapinez” va. O, “Mano, si no ponés frijol con platanito y queso y te cae mal, no jodás, no creo que sos chapín, va”. Pero esas son babosadas también, va, ¿qué te hace guatemalteco y qué te hace neoyorquino? Y para mi, personalmente, yo creo que me identifico con la forma de vivir en los dos lugares.

(FADE OUT VOZ DE JASON) + (FADE IN VOZ DE KAREN)

(MONTAR EL FINAL DE UNA CON EL INICIO DE LA OTRA)

Karen 3 (6:08)

Pero y una vez andaba en el avión y me dijo una señora quiché me dijo, “Pero, es que usted dejó el ombligo, su ombligo está enterrado en Guatemala. Por eso siempre la va a llamar. Usted tiene todavía el ombligo ahí enterrado”. (Ríe). Y me hizo sentir muy bien. Pero sí, no sé. No sé (…) Esa, esa fue la primera vez que yo pensé quién hubiera sido yo como guatemalteca, porque definitivamente no soy solamente guatemalteca. Y no soy solamente gringa.

***FIN***

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