El terremoto despierta a los escuadrones de la muerte
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El sismo del 4 de febrero de 1976 movilizó a la comunidad internacional y puso en acción al presidente Kjell Laugerud. Pero el caos sirvió como pretexto para que recrudeciera la violencia política. Según un cable enviado desde la embajada de EEUU en Guatemala, se sospechaba que los escuadrones de la muerte se encargaron de sumar más vidas a la tragedia. Éste es uno de los artículos del especial sobre los Archivos de Kissinger entre 1973 y 1976.

[Publicado originalmente en Plaza Pública, 15/04/2013.]

El cable del 11 de marzo de ese año (1976GUATEM02009_b) inicia reportando sobre robos y saqueos, frecuentes en las zonas más golpeadas por el terremoto (3, 5 y 6) y prácticamente inexistentes en las áreas comerciales y residenciales cercanas a la Embajada. “Sería demasiado sorprendente que bajo esas circunstancias no hubiese casos de saqueos”, dice el escueto cable. Además, se mencionan arrestos y asesinatos.

Pero a la embajada no le preocupan los saqueos ni los robos. Tienen un problema mayor: que los asesinatos sean responsabilidad del Gobierno. Para mantener el orden se formaron comités para vigilar y patrullar los vecindarios –aunque algunos vecindarios ya tenían grupos de seguridad, “hay casos en que los comités son producto del sismo –inducido por los nervios, pues las clases altas tienen visiones de miles de saqueadores hambrientos invadiendo sus vecindarios”, explica el cable.

La embajada estadounidense sospecha que las fuerzas de seguridad del gobierno aprovechan la desorganización para eliminar “elementos” y “ellos recuerdan al indeseable estilo de la administración de Arana”.  Mencionan, como ejemplo, el asesinato de Rolando Andrade, “cuyo movimiento político tenía mínima importancia”. La embajada cita a El Imparcial que en marzo registraba 32 asesinatos atribuidos al Escuadrón de la Muerte que, según el reporte, con la toma de posesión de Laugerud había desaparecido. El documento finaliza diciendo que guardan la esperanza que “los servicios de seguridad vuelvan a los niveles de racionalidad que han caracterizado a la administración de Laugerud, antes del terremoto”.

Olvidaban o hacían caso omiso que en abril de 1975 la misma embajada había enviado un reporte (1974GUATEM06928_b) en que los funcionarios no se mostraban tan optimistas con las políticas de Laugerud. El secuestro del empresario Roberto Gabriel Abularach (liberado el 20 de diciembre de 1974) generó una ola de detenciones y posteriores asesinatos. El gobierno hizo público un enfrentamiento en la casa donde presuntamente había estado secuestrado Abularach, por miembros del PGT (Partido Guatemalteco del Trabajo). “La prensa dijo que 500 miembros del ejército, docenas de policías y tres tanques del ejército rodearon la casa de la zona 12 donde los secuestradores se refugiaron”; tres personas fueron capturadas y una fue muerta en el enfrentamiento. La embajada explica que no se ha aclarado si Humberto Alvarado Arellano, secretario general de la PGT –según el documento- fue capturado dentro de la casa. El cuerpo torturado de Alvarado Arellano apareció el 22 de diciembre en la carretera a Antigua Guatemala. El mismo día apareció el cuerpo de Miguel Antonio Alvarado Lima, también relacionado en el documento con el PGT.

El cable informa que otro empresario, Andrés Botrán, fue secuestrado a inicios de diciembre, y que el PGT pedía a cambio de su liberación la puesta en libertad de “las tres Marías” (sin aclarar).

El documento estadounidense afirma: “El asesinato de Alvarado indica que el gobierno de Laugerud no está menos dispuesto que su predecesor a ordenar ejecuciones sumarias de personas que consideran terroristas y cuyas acciones consideran provocadoras”.

Al contrario de las esperanzas que mostraban los funcionarios estadounidenses, las desapariciones y asesinatos recrudecieron y alcanzaron sus mayores cuotas a finales de la década y principios de los ochenta. Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico: “Los escuadrones de la muerte continuaron actuando de manera impune como estructuras clandestinas adjuntas de inteligencia militar del ejército destinadas a generar terror en la población. A los escuadrones de los años anteriores se sumaron nuevos como el Ojo por Ojo y la Organización CERO”. Dos años después del terremoto, con los gobiernos de Romeo Lucas y Efraín Ríos Montt, entre 1978 y 1983, vendrían los peores años de la represión política.

 

[Plaza Pública fue parte del grupo de 17 medios de todo el mundo que participaron de la investigación sobre “Los cables de Kissinger”. WikiLeaks obtuvo más de 1.7 millones de documentos de la diplomacia estadounidense entre 1973 y 1976 –no desclasificados o desclasificados– que aportan luces sobre el pasado.]

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